jueves, 16 de septiembre de 2021

Escribir cuentos

En decir que escribo cuentos los he perdido todos. He inventado historias que dicen contienen aquellos pasados perdidos. Solo así he podido fingir recuperarlos para no olvidarlos. 

En decir que escribo cuentos los he perdido todos. Me percaté que no ha sido posible persuadir a lo efímero convertirse en perenne. 

En decir que escribo cuentos los he perdido todos. Mis intenciones se han convertido en solo intentos. 

En decir que escribo cuentos los he perdido todos. Y así, me he perdido a mí.

viernes, 15 de enero de 2021

De dias nublados.


Hay de esos, casi blancos. Días de luz; ésta se cuela entre las nubes e ilumina. Todo es blanco y no es gris. Está nublado pero son de esas nubes que no temen esconder la posibilidad de precipitación. Que, aunque el viento no es frío, tampoco esperarás sensaciones muy cálidas. Es un día blanco. Nublado, porque las nubes solo son nubes. Es simplemente un día en que el cielo no es azul.

En cambio, hay días grises.

Las imágenes a continuación son de un día gris.

Un día de esos en donde hay nubes detrás de nubes y detrás de ellas otras nubes más. Es un día en que lo negro aterriza en el firmamento y entendemos lo melancólico. Eso gris, gris, gris….negro de poemas, de susurros y de horrores. Es este el negro del cielo que se desestima, al que se le huye y se le esconde. Este cielo nos remite a la presión abrumadora de la melancolía que pronto se convierte en la más fiel acompañante que no te permite –y no quieres- dejar ir.

No es un día nublado. Es un día melancólico, pero si ves detrás de las nubes que hay detrás de las nubes, puedes observar la luz de los días que simplemente no son azules.














domingo, 1 de noviembre de 2020

Dejar de estar vivo

 La muerte es algo que se anuncia.

Se manifiesta y se conmemora.
Como cualquier otro acontecimiento de vida, la sutileza del sentir, está en el gritarlo o callarlo.

lunes, 23 de marzo de 2020

Lo escrito

Mucho o poco, tiempo para pensar.

Me siento rodeada de oscuridad.

El creciente barullo que viene cuando la noche va aclarando

salva de aquellos terrores nocturnos.

Bestias salvajes de ideas.

Monopolios del miedo.

Angustias de tiempo.

¡Qué bueno que recordé que te tengo!

Puedo contarte, 

sin contaminarte.

Me escuchas.

Me percato, hay que parar.

Siempre es mejor crear.


miércoles, 21 de marzo de 2018

La duda se disipa

Y sí, más de una vez me desperté, sudando, con la duda en la espalda,
Me pregunté más de mil veces por qué el barco había encallado.
La tormenta no duró ni dos meses ni dos años; la tempestad,
Motejada por los marineros con la hipérbole de lo desfavorable,
Parecían mitigar los desastres que consigo arrastraba.

Aquel viento helado había congelado todo tipo de esperanza.
Más de una vez hizo que me preguntara;
Que cuestionara,
Esa realidad de aquello a lo que me enfrentaba.

Hablas de eso que ya no te es tan extraño y pretende ser.
Es esa duda obscura; es eso que te atormenta y poco a poco se concreta.
Se tropieza con la marea cambiante de tus intenciones y se convierte en certeza.
Es esa firmeza sobre aquello que se decía incierto.

Confirmarás la paradoja del lenguaje, el mito de lo escrito y el miedo de lo dicho.
Es un sueño que mar adentro,
Consuma tu idea y mitiga la duda del pensarte.
El quererte se vuelve riguroso, controlado y certero. La duda se disipa.

miércoles, 8 de noviembre de 2017

Antídoto

Tengo miedo de escribir(te) porque a la falta de comas y puntos parece que ya no se vale leerlo porque la gramática lo dice pero lo que tú no sabes es que así es como mi cabeza funciona mejor porque sin respirar parece que salen todas las cosas que están ahí todo el tiempo y que mi boca no puede siempre poner en orden porque mi cabeza ya le dio dieciséis vueltas a lo que estaba pensando y entonces la idea ya se volvió en posibilidad y las posibilidades son infinitas cuando no decides pero si no lo haces las personas se desesperan y te gritan o no entienden pero si lo haces ya no existe la otra posibilidad de ser y si se deja de ser no estás y entonces si ya no estás tu cabeza no funciona y por eso cuando escribo respiro. Le pones pausa al tiempo, como cuando estoy contigo. Ya lo sabes, como Borges lo decía. Puntos y comas, las perras negras que me han atormentado por tanto tiempo parecen fluir una vez más. Sin miedo. Respiro profundo y escribo.

jueves, 12 de noviembre de 2015

La imagen de algo o alguien en una superficie

─ Alguna vez, en algún lugar, alguien me dijo que nuestras lágrimas están contadas. Que tenemos un número perfectamete calculadas de ellas; de ser ese el caso, podría decirte con seguridad que me las he acabado. Ya no preguntes más si ya sabes que es por amor.
─ ¿Amor?─ contestó con un tono casi condescendiente ─ ¿De verdad crees que eso fue amor?
─No lo creo. Lo sé. ─continué─ Esas cosas se saben y ya. El amor no se piensa ni se elige. Llega y se va con la misma facilidad, no quieras discutir.
─De haber sido amor no estarías aquí teniendo esta conversación conmigo y eso sí que lo sabes.
Aquella risita burlona me pareció demasiado familiar. Me acomodé en la silla cruzando los brazos y me limité a mirarla fijamente. Ella me imitó, me miró y se dejó caer en el respaldo de la silla. Esos ojos me retaban. Me hizo enojar por lo que le dije:
─ ¿Sabes? Tal vez ese sea tu problema: eres demasiado cínica. Por eso no sabes lo que es querer de verdad. El amor te quema y te duele. Por eso lloras.
─ ¿Y qué, también te dijeron que las lágrimas limpian y se llevan todo al olvido?
─Sí. Pero del olvido nadie regresa, por eso no le lloras a alguien.
─Déjame entender, lloras por el amor pero… ¿no lloras por tu amor?  
─Exactamente─ contesté con seguridad─ lloras por lo que es, lo que fue o lo que no será. Nunca le concedes ni dedicas tus lágrimas a alguien, se perdería entre los recuerdos. Y si se pierde, entonces no es amor.
Sonreí sintiéndome triunfante. ¿Qué podría decirme ella sobre lo que es o no el amor? Se ríe porque no sabe de lo que habla, no lo conoció. No lo escuchó ni lo sintió.
─ ¿Entonces, si dices que fue amor, qué haces aquí diciéndome que te has acabado las lágrimas?
─Lloré hasta acabarme mis lágrimas porque… ─ mi garganta se anudó cortándome la voz─ porque…  aunque no estás tú para saberlo ni yo para decírtelo y sólo porque estás haciéndome enojar, te lo voy a decir. A ver si así ya te vas y me dejas en paz. ─Me acabé mis lágrimas porque quise llorarle a eso que no ha lamentado. Le lloré a un pasado que no era mío. Quería salvarlo de ahogarse en su propio mar de lágrimas no usado.
─Tan típico, el acto heroico que es más bien estúpido.
─ ¡Carajo! ¡Ya déjame en paz! ¡Vete!
─ No lo haré hasta que entiendas que si te acabaste tus lágrimas fue por estúpida.
─ ¡No, no y no!
─ Deja de engañarte. Te acabaste las lágrimas queriendo olvidar. Querías olvidar a alguien tan egoísta que el único amor que es capaz de sentir es el propio. Acuérdate, el amor no se cambia como la ropa interior. El sexo tal vez sí, pero ¿el amor...? No. Deja de engañarte. Tal vez es cierto que va y viene tan rápido que no logras percibirlo hasta que éste ya ha pasado pero no lo puedes reemplazar tan fácil.
Mi cabeza estaba a punto de explotar de rabia. Quería gritarle lo mucho que la odiaba, la razón la tenía yo. Tal vez no fue correspondido, en eso estaba en lo cierto pero eso qué tenía que ver. Ella no sabía nada. No… De repente, la puerta se abrió e iluminó con fuerza la blancura total del cuarto. Sentí un tirón en los hombros que me devolvió a la silla.
─ ¡Querida, querida! Aléjate de ahí antes de que te hagas daño, tienes una visita muy especial y no creo que quieras que vea que tendremos que sacar la luna del cuarto.

FIN


I’ve loved another day.

Once, I fell for a poet. The second time around,  he taught me to write things down, no matter how they sound.   I learned to say things lik...